Como parte de este ejercicio, las familias elaboraron un mural que recoge expresiones culturales propias del pueblo wayuu, como la danza, las artesanías, la economía tradicional y la organización por clanes. A través de esta creación colectiva, compartieron saberes y prácticas que hacen parte de su vida cotidiana y de su relación con el territorio. Estas manifestaciones permitieron resaltar la importancia de la identidad cultural como base para el fortalecimiento de la paz, la convivencia y el encuentro intergeneracional.
La amplia y comprometida participación de la comunidad permitió avanzar en los ejes de acompañamiento psicosocial definidos por Bienestar Familiar y reafirmó el valor del trabajo comunitario como base para el bienestar integral de la niñez y las familias.

