El Inpec volvió a detectar palomas usadas para transportar elementos prohibidos hacia establecimientos penitenciarios. En La Tramacúa no existe un caso público similar, pero varios operativos han encontrado celulares, tarjetas SIM y droga dentro del penal.
Las palomas en cárceles vuelven a llamar la atención de las autoridades en Colombia. Funcionarios del Inpec detectaron recientemente un ave que llevaba un pequeño paquete sujeto al cuerpo. El caso ocurrió en Ibagué. Los guardianes encontraron la paloma con un arnés y revisaron la carga que transportaba hacia el establecimiento penitenciario. Aunque la escena parece insólita, el método no es nuevo.
En 2021, guardianes de la cárcel de Cómbita, en Boyacá, encontraron otra paloma mensajera. El ave llevaba un teléfono celular y un manos libres. Después de ese hallazgo, el Inpec advirtió sobre nuevas formas de intentar superar los controles. Entre ellas mencionó el uso de animales, drones y lanzamientos desde zonas cercanas. El nuevo episodio abre una pregunta en Valledupar: ¿podría utilizarse una modalidad similar en La Tramacúa?
Palomas en cárceles: ¿existen antecedentes en La Tramacúa?
Hasta ahora, Noticias del Cesar no encontró un caso público que documente el uso de palomas para ingresar objetos a La Tramacúa; sin embargo, el penal de Valledupar sí registra hallazgos de elementos prohibidos. En junio de 2024, el Gaula y el Inpec realizaron un operativo en el pabellón 10. Allí encontraron ocho celulares, cuatro cargadores, dos manos libres y tres tarjetas SIM.
Las autoridades también incautaron 360 gramos de marihuana. Meses antes ocurrió otro procedimiento dentro del establecimiento. En esa ocasión aparecieron 11 celulares, 13 tarjetas SIM, 14 manos libres y 11 cargadores. El operativo también dejó drogas, licor y armas cortopunzantes. Estos antecedentes muestran un problema diferente al de las palomas. Sin embargo, todos tienen un punto en común: el intento de superar los controles de seguridad del penal.
Los celulares siguen apareciendo

Las autoridades han realizado otros procedimientos dentro de La Tramacúa. En uno de ellos encontraron nueve celulares, seis cargadores, diez tarjetas SIM, una memoria SD y un manos libres. El hallazgo tenía especial importancia porque las autoridades investigaban posibles comunicaciones relacionadas con extorsiones.
Los teléfonos representan uno de los principales retos dentro de los establecimientos penitenciarios. Un interno puede utilizarlos para mantener comunicaciones que las autoridades no autorizan: por esa razón, Policía e Inpec realizan requisas y operativos para localizar estos equipos; sin embargo, quienes intentan ingresarlos también cambian sus métodos. Ahí entran nuevamente las palomas en cárceles.
Un paquete que puede entrar por el aire
Las palomas mensajeras tienen capacidad para regresar a lugares que reconocen. Esa característica permitió utilizarlas durante años para transportar mensajes. Ahora algunas personas intentan aprovechar esa habilidad con otros fines. El caso detectado en Ibagué muestra el procedimiento. Alguien colocó una pequeña carga sobre el cuerpo del ave y utilizó un arnés para sujetarla.
Así, el animal puede superar una barrera que frena a una persona, un vehículo o un paquete convencional: el muro de la cárcel. Por ahora, no existe evidencia pública que permita afirmar que alguien haya usado este método en La Tramacúa; por eso, la pregunta debe mantenerse como pregunta. Los antecedentes del penal sí permiten plantear otra discusión. Las autoridades han encontrado teléfonos, tarjetas SIM, drogas y otros objetos pese a los controles existentes.
El caso de las palomas obliga ahora a mirar también hacia arriba. Si estas aves ya han aparecido en establecimientos penitenciarios colombianos, los controles no solo deben concentrarse en puertas, visitantes y paquetes. Las rutas para introducir elementos prohibidos también pueden llegar por el aire.


