Los colores y alegrías de los grupos de Piloneras en las categorías Infantil y Juvenil cautivaron y emocionaron a propios y visitantes que llegaron a Valledupar para disfrutar de uno de los eventos más representativos del 59° Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje a Israel Romero, Rafael Orozco y el Binomio de Oro de América.

Por la carrera novena, partiendo desde el parque El Viajero hasta la glorieta ‘Pedazo de Acordeón’, se desarrolló esta manifestación folclórica que rinde tributo al viejo Valledupar y a las matronas que entonaban los versos del pilón mientras realizaban sus quehaceres, tradición que se ha mantenido vigente por 45 años y que ha pasado de generación en generación.
“Estoy maravillado con esta bella muestra folclórica, que engalana el Festival de la Leyenda Vallenata, donde miles de personas hacen posible que la tradición siga vigente en Valledupar. Definitivamente, esto es lo que se llama incentivar el folclor y no dejarlo morir”, manifestó Vicente Romero.

Durante el amplio recorrido, los niños, niñas y jóvenes demostraron su preparación y disciplina, reflejo de los días de ensayo y dedicación para esta gran cita con la cultura vallenata.
Año tras año, Valledupar se alista para recibir con todo cariño. “A los que vienen de afuera o a los dueños de la casa”, como dice uno de los versos de la danza del pilón que con orgullo interpretan los participantes y espectadores provenientes de diferentes rincones del mundo.
Una de ellas fue la docente Rosie Gainsford, oriunda de Londres (Inglaterra), quien llegó a la ciudad por motivos laborales y que por primera vez disfrutó de esta gran fiesta, quedando sorprendida por lo colorido de los vestidos, la energía de los concursantes y la soltura de cada paso. “Estoy muy emocionada por estar en Valledupar y por ver a los niños y niñas de aquí, que bailan hermoso. Es algo emocionante y maravilloso”, expresó.

En medio de música, tradición y orgullo cultural, el Desfile de Piloneras Infantil y Juvenil reafirmó que el folclor vallenato sigue vivo en las nuevas generaciones. Cada paso, cada verso y cada sonrisa en el recorrido evidenciaron el amor por una bella herencia. Así, Valledupar no solo celebra su historia, sino que la proyecta hacia el futuro, manteniendo encendida la esencia de una cultura que continúa conquistando corazones dentro y fuera del país.


